¡Esta semana estrenamos página web! Todavía no está terminada, pero ya se puede ver el avance de Artigas – La Redota.

El contenido va a ser muy variado: se podrá escuchar la música original de la película compuesta por Luciano Supervielle, habrá numerosas fotos del backstage, de la película y de los actores, se podrán ver videos inéditos, contará con toda la información del filme y tendrá muchas sorpresas.

Próximamente avisaremos cuando esté pronta. Mientras, ¡a disfrutar del tráiler y esperar hasta el estreno!

La dirección de la página nueva: http://artigaslaredota.com/


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Comenzó la cuenta regresiva: falta muy poco para que Artigas – La Redota haga su debut en el cine. Pero antes del esperado estreno, habrá una serie de avant-premières.

En primera instancia, se realizará una proyección de prensa. Asisten los críticos de cine y periodistas del espectáculo, quienes después tendrán la oportunidad de estar con algunos miembros de la película, como por ejemplo el director César Charlone.

Luego, en la Sala Teatro Moviecenter, se llevará a cabo otra proyección para los técnicos y los actores de la película.

El 25 de julio será una fecha muy importante para nosotros: será el preestreno oficial, un evento exclusivo que se llevará a cabo en el Teatro Solís. Asistirán funcionarios del gobierno, figuras públicas y gente asociada a la película. Ya tenemos confirmada la cobertura en vivo y en directo a través de Subrayado, por Canal 10.

Ahora sí, el estreno comercial está confirmado para el viernes 29 de julio, en Hoyts de Punta del Este y en siete salas de Montevideo: MovieCenter Portones, MovieCenter Montevideo, MoviCenter Punta Carretas, Alfabeta, Casablanca, Grupocine Torre de los Profesionales y Grupocine Ejido. La película es apta para todo público, así que esperamos encontrarlos allí.

El 10 de setiembre, Artigas – La Redota iniciará una gira por el interior, empezando en Tacuarembó. Luego publicaremos fechas, lugares y horarios.

Éste es el afiche y el título definitivo de la película: Artigas – La Redota. Un título que es la decantación de un largo proceso, y que es válido no sólo para Uruguay sino para el mundo, ya que Artigas – La Redota es un encargo de TVE, como una de los filmes que forman parte de su colección Libertadores.

La redota, por su parte, focaliza un episodio particular de la gesta emancipadora artiguista: la larga marcha del éxodo, porque era de esa forma que le llamaban los paisanos. Redota que podía ser derrota pero que también funcionaba como derrotero, camino, destino. Redota que se convierte, torciendo las palabras, en la forma en que el pueblo oriental torció su destino de pueblo subyugado y se jugó por un sueño, abandonando todo, para seguir a Artigas en una marcha al Norte, a cien leguas de Montevideo, una travesía por el agreste, despiadada, de destino incierto. Una marcha sufrida pero con el más ambicioso de los derroteros: la libertad.

Suele decirse que la redota define, más que ningún otro episodio histórico del proceso emancipador, la matriz de esta nación. El pueblo se identifica en torno a la adversidad, se siente una unidad en la diáspora, acechados por dos imperios y por las intrigas de Buenos Aires. La redota no se olvida, y los obliga a reinventar el mundo, porque el otro estaba equivocado.

Es en ese episodio, cuando el pueblo acampa en el Ayuí, en el “éxodo quieto”, donde se centra la película Artigas – La Redota. Las intrigas de Buenos Aires desean terminar con un hombre díscolo, que hará todo por impedir que Buenos Aires suplante a España como cabeza de un nuevo Virreinato del Río de la Plata. Y contrata a un sicario, para que mate al renegado, que aparentemente obedece pero no acata lo que Buenos Aires le ordena. Y, en forma paralela, la película narra la historia del pintor Juan Manuel Blanes, cuando, 72 años después, Máximo Santos le encarga que haga el retrato de Artigas, para convertirlo en un referente para una sociedad partida. El desafío de Blanes de pintar a un hombre sin rostro, que es realidad y leyenda, dialoga con el desafío del pueblo de la redota, que puede terminar libre o aniquilado. Del mismo modo que dialoga con el dilema del sicario, que si mata a su víctima puede terminar matando a su propia sombra. Un desafío que funciona como un espejo para los uruguayos, que nos permite entender mejor quiénes somos, quiénes fuimos, por qué forjamos la democracia más sólida de América Latina y por qué, a diferencia de todos los países del continente, en Uruguay nadie le baja la mirada a nadie.

Pablo Vierci

Afiche de Artigas - La Redota

Afiche de Artigas - La Redota

 

Como muchos sabrán, el domingo pasado fue el natalicio de Artigas. A lo largo de la historia, se ha mitificado mucho su figura, debido a que es utilizado como ejemplo para todos los uruguayos. En nuestra película, lo que intentamos hacer fue alterar esa imagen mesiánica, para devolverle su humanidad.

Sin  lugar a dudas, Artigas fue una persona excepcional. Siempre se destacó en donde quiera que estuvo: su carisma era irresistible, su carácter fuerte. En la opinión del investigador Carlos Maggi, lo que marcó a Artigas en su adolescencia fue su relación con los indígenas, negros y gauchos. Se mezclaron sus raíces, su avidez, lo que leyó y su contacto con la alta sociedad montevideana y con la parte marginada de la sociedad.

Esto no significa que haya sido un ciudadano ejemplar: participó de faenas clandestinas, del contrabando y de otros actos no aprobados por la ley. Recién a los treinta y tres años asume cierta responsabilidad y se une al cuerpo de Blandengues. Luego de varios años en la milicia se une a la revolución, dando inicio a lo que se conoce en nuestra Historia como el “período artiguista”.

Artigas fue un personaje clave para nuestra independencia, pero no está bien aislarlo con una estatua de bronce. Siempre promovió la igualdad entre la gente, y por eso mismo hay que restituirle su naturaleza de hombre. Él nos guía, pero nosotros vamos a su lado.

José Gervasio Artigas

José Gervasio Artigas

El post del día de hoy es de carácter histórico, para ambientar un poco la trama de la película.

El 23 de octubre de 1811 se firma la paz entre el imperio portugués y las Pro­vincias Unidas del Río de la Plata. Esto significaba que la Banda Oriental era en­tregada al invasor extranjero, iniciando así el Éxodo Uru­guayo.

En palabras de Antonio P. Castro, “Rondeau abandonaba Montevideo. Al frente Rondeau, con sus lanceros argentinos; después, Artigas [que había sido nombrado “Jefe de los Orientales unos días antes], con sus blandengues, y cerrando la marcha… ¡todo el pueblo oriental! Porque eran hombres, mujeres, niños, ancianos, ricos y pobres, indios, carretas, carruajes, animales, el pueblo en ma­sa, sin excepciones, que prefirió arrostrar la suerte de su jefe a ver su patria avasallada”.

El éxodo y la estadía en el campamento del Ayuí duraron alrededor de doce meses. Fueron meses extremadamente duros, de sufrimientos, tanto físicos como morales.

Según la descripción de un viajero paraguayo que visitó el campamento, “toda esta costa del Uruguay está poblada de familias que salieron de Montevideo; unas bajo las carretas, otras bajo los árboles y todas a la inclemencia del tiempo, pero con tanta conformidad y gusto que causan admiración.”

Castro resume de esta forma la estadía: “eran en total, cerca de 16.000 personas, entre familias, soldados, agregados e indios; eran 945 carrua­jes (lo que probaba la clase e importancia de las familias que formaron el éxodo), pocos caballos; algunos carretones viejos y la pobre impedimenta que pudieron preservar de la rapiña y el desgaste de la marcha”.

"Campamento del Ayuí" - Óleo de Felipe Seade

"Campamento del Ayuí" - Óleo de Felipe Seade

Para celebrar el cumpleaños de uno de nuestros protagonistas, Juan Manuel Blanes,  vamos a dedicarle este post.

Blanes es un personaje muy importante, no sólo en “La Redota”. Cuando Uruguay necesitaba una identidad, en sus primeros años de vida, él fue el encargado de dársela (por esta razón es llamado el “pintor de la patria”). Gran parte de su obra gira en torno a la historia nacional: la seriedad con la que tomó sus trabajos quedó demostrada en su correspondencia, buena parte de la cual está destinada a solicitar información minuciosa para documentarse antes de emprender sus cuadros históricos.

Una de las características de las pinturas de Blanes es la aparición del paisajismo uruguayo como telón de fondo de sus escenas, nunca como protagonista. Dentro de la película, con objetivo de ambientar la época, se recrea este aspecto “blanesco” en las tomas.

Este artista uruguayo nació el 8 de junio de 1830, en Montevideo. Se fue a Europa a estudiar pintura en 1860, apoyado por el gobierno uruguayo.

Pintó a varias figuras reconocidas de la época; entre ellas se encuentran el General Urquiza, el Coronel Leandro Gómez, el General Lucas Píriz, Venancio Flores y (obviamente) José Artigas.

Murió el 15 de abril de 1901 en Pisa, Italia, a los 70 años de edad.

El juramento de los treinta y tres orientales, por J.M. Blanes

"El juramento de los treinta y tres orientales", por J.M. Blanes

Juan Manuel Blanes

Juan Manuel Blanes

En La Redota aparece un personaje muy particular: la mujer payadora. Para los aficionados a este arte, sin embargo, es una cara muy conocida.

Mariela Acevedo nació el 13 de abril de 1968, en Las Piedras, Canelones. Comenzó a tocar la guitarra desde muy pequeña, sin duda influenciada por su padre Flores Paz Acevedo, también payador. En su casa era común que se juntaran los amigos de su padre a cantar, recitar y tocar la guitarra, y un buen día Mariela se largó a improvisar. Su padre le mandó una mirada para silenciarla, pero fue muy tarde.

Años más tarde, ya establecida en su profesión como figura de renombre, se encuentra con César Charlone y Pablo Vierci. Éstos estaban en Tacuarembó, realizando investigaciones para la película en las fiestas de la Patria Gaucha. Cuando Charlone la vio payar en el escenario para más de miles de personas, supo que la quería en su película.

Sin embargo, no todo ha sido fácil. Históricamente, la payada es un arte extremadamente machista (en el mundo hay sólo cinco payadoras). A lo largo de su carrera, Mariela ha tenido que enfrentarse al rechazo numerosas veces, pero no dejó de perseguir sus sueños y hoy en día, ya es casi una institución.

Como preparación para la película, participó de los talleres de Chris Duurvoort (uno de los coach de actores) y dentro de la misma compartió escenas con otros grandes payadores como José Curvelo, Gustavo Guichón, Gabriel Luceno y Juvenal Martinez.

Mariela Acevedo

Mariela Acevedo

Cuando Christian Duurvoort, mi socio, me dijo que íbamos a hacer un trabajo de preparación de actores para la nueva película uruguaya de César Charlone, quedé feliz de la vida y muy emocionada de poder regresar a Montevideo, una ciudad que me encanta, y unirme al equipo de una película dirigida por un gran director, al que admiro mucho.

Luego, en reuniones, César habló sobre el guión, siempre muy entusiasta, y nos contó la historia de Artigas, sus aliados, sus enemigos, la tierra, la nación que se formó, los gauchos, las luchas, los diálogos, los caballos, los sonidos, la música, la guerra, en fin todo lo que abarca el universo de esta narración.

César mostró su disposición a trabajar también con actores no profesionales, con los verdaderos gauchos de la campaña, y habló de trabajar en un pueblo llamado Tacuarembó.

¡El reto fue propuesto! ¡Y allí estaba yo!

Nos dividimos, Chris y yo, y recayó sobre mí la responsabilidad de iniciar y centrarme en el trabajo de preparación con los actores no profesionales, realizando talleres con grandes grupos, para encontrar a estos personajes tan importantes en la historia de La Redota, personajes que representan al pueblo, a los brazos derecho e izquierdo de Artigas, la vida en los campamentos, los pensamientos de una nación en construcción, la cultura, la voz y la belleza de la campiña.

Cuando me di cuenta, ya estaba en Tacuarembó, un pequeño y acogedor pueblo de Uruguay.

¡Y qué experiencia maravillosa! ¡Única y sensacional!

Recuerdo haber pensado, minutos antes de la primera reunión del taller, que yo, una mujer, estaría inmersa a partir de ahora en un mundo extremadamente masculino, viril, con hombres de expresión fuerte, habla determinada, conocedores de la historia de su país, defensores de sus tierras.

Y el primer día, respiramos, reímos y eliminamos nuestras diferencias. Ellos entraron en un mundo nuevo y totalmente desconocido, que es el cine, y descubrieron nuevas historias, nuevos amigos.

Pude notar en el correr de nuestros ensayos el placer, la sabiduría y la propiedad que poseía aquel grupo cuando hablaba sobre su patria. Historias pasadas, historias actuales de la lucha por la dignidad, por el respeto, por la justicia, por la voz del pueblo, por los derechos humanos y por la democracia, me dejaron emocionada y muy ansiosa por contar esta historia: La Redota.

Me di cuenta de que el trabajo principal era incorporar este placer a las técnicas cinematográficas.

Tuvimos un proceso de trabajo extremadamente satisfactorio, desde mi punto de vista. La voluntad que ellos tenían de participar y contar esta historia, así como la identificación con los temas de la película, era tan grande, que la presencia de la cámara no los intimidaba. Trabajando siempre en la búsqueda de la espontaneidad, a través de varios ejercicios, respiraciones, muchas improvisaciones, concentración, la construcción de relaciones, debates interesantísimos sobre el tema de la película, con el tiempo y la práctica de nuestros encuentros, la estructura cinematográfica fue cayendo en su lugar, y los personajes fueron apareciendo. Cuando advertí, ya estábamos haciendo las escenas alrededor de una fogata, con un mate en la mano, los caballos listos, con nuestro elenco establecido.

¡Quedé muy contenta con el desafío conquistado!

Doy las gracias a Chris por la asociación, a César por la confianza, a todo el equipo, siempre disfrutando de aquella oportunidad, a Fernando, nuestro asistente, a los actores maravillosos de Montevideo con quienes pude trabajar también, y a los actores de Tacuarembó por la increíble experiencia de vida que tuve en este trabajo.

¡Felicitaciones a todos por la entrega y la realización de un trabajo hermoso!

Marina Medeiros – Preparadora de ActoresMarina Medeiros y actores de la Redota

Cerrando el trío de protagonistas aparece Jorge Esmoris interpretando nada más y nada menos que al prócer nacional. La película comienza luego del éxodo oriental, en el campamento del Ayuí. El personaje de Esmoris aparece planeando con sus compatriotas el próximo paso a seguir para reconquistar la Banda Oriental.

Jorge Esmoris nació el 19 de abril de 1956. Inició su carrera de actor en 1975. En 1981 fundó junto a Fernando Toja, Pedro P. Naranjo y otros, el movimiento Teatro Joven, que agrupaba a 10 compañías independientes. En 1983 fundó la Antimurga BCG, de la que fue director y libretista durante dos décadas. Desde entonces trabajó tanto en teatro como en Carnaval, donde lo han distinguido como la Mejor figura de las murgas.

A pesar de que es muy reconocido por sus trabajos humorísticos, tiene mucha experiencia en el género dramático. Varios espectáculos bajo su dirección han sido nominados a los premios Florencio, galardón que obtuvo en numerosas oportunidades. Conjuntamente, Esmoris ha incursionado en la actuación en cine, participando de largometrajes de ficción como El chevrolé y A Dios Momo, de Leo Ricagni.Jorge Esmoris

Otro de los protagonistas de La Redota es Yamandú Cruz, quien interpreta a Juan Manuel Blanes. Este personaje tiene órdenes de Máximo Santo de retratar a Artigas, teniendo como ayuda solamente unos apuntes y esquemas realizados por Guzmán Larra.

En su carrera, Cruz ha mostrado una clara predilección hacia el teatro. Es un egresado de la Escuela de arte dramático, y fue actor complementario de la Comedia Nacional entre 1984 y 1987 (en obras como Amadeus y WoyzzecCastro en la piel de Blanesk).

En 1987 ingresó a la institución del Teatro El galpón, participando de producciones teatrales como Radja corazón y El silencio fue casi una virtud, entre otras. Con ambos elencos realizó giras por Costa Rica, México, Paraguay, Bolivia, Argentina, Francia y España. Conjuntamente, Cruz es director teatral independiente. Emprendió dicha labor para los proyectos Ulrich, el niño que venció al viento, El hombre inventado y El bosque de Saya.

También incursionó en cine, interpretando roles en los filmes Tahití, Ojos de madera y El viñedo.

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